Hace tiempo que no escribíamos por aquí y, antes que nada, queremos agradecer a todas las personas que nos han escrito en los últimos meses para preguntarnos cómo estamos y cómo se encuentra la finca en medio de la situación actual que atraviesa Cuba.
Sus mensajes de ánimo, preocupación y apoyo han significado muchísimo para nosotros.
Los primeros meses de 2026 han estado marcados por desafíos que han impactado profundamente la vida cotidiana en toda la isla. Como muchas otras familias, hemos vivido de cerca las transformaciones y dificultades que esta situación ha traído consigo.
El incremento de los apagones y las dificultades para acceder a recursos básicos han complicado enormemente el día a día de muchas familias, colegas y comunidades a lo largo del país, una realidad que ha afectado a prácticamente todos los sectores de la sociedad.
Adaptarnos a una nueva realidad
Como familia, responsables de este proyecto y padres de una niña de siete años, hemos dedicado gran parte de nuestras energías durante las últimas semanas a organizarnos, buscar soluciones y pensar más allá de la urgencia inmediata.
Nuestro compromiso no es solamente resistir el presente, sino encontrar maneras de sostenernos —y sostener Tungasuk— a mediano y largo plazo, para que continúe siendo un espacio productivo, generador de empleo digno, educativo y de encuentro.
Gracias por seguir confiando en nosotros
Desde marzo, incluso para muchos de nuestros clientes habituales y amigos de la finca, llegar hasta aquí se ha vuelto extremadamente difícil debido a la escasez de combustible y las limitaciones del transporte. Esto ha afectado tanto las visitas como las actividades que normalmente realizamos. Como muchos negocios y emprendimientos locales, no somos ajenos al impacto económico que esta situación representa.
Y, sin embargo, muchas personas han seguido encontrando maneras de apoyarnos. Algunos han llegado en bicicleta, otros han organizado visitas compartiendo transporte, y muchos han continuado confiando en la calidad de nuestros servicios de catering para llevar un pedacito de Tungasuk a sus mesas. Gracias!
Lo que ocurre en el campo
La situación también ha impactado profundamente a los pequeños agricultores. Para muchos productores resulta cada vez más complejo trasladar sus cosechas hacia los mercados, lo que incrementa costos y dificulta la comercialización de alimentos.
En las últimas semanas hemos observado además un fenómeno especialmente preocupante: la inestabilidad del suministro eléctrico en La Habana y otras cabeceras municipales no solo afecta a los consumidores, sino también a productores, agricultores, elaboradores de alimentos y pequeños emprendimientos. Muchos nos comentan que la demanda local ha disminuido drásticamente y que parte de sus cosechas o producciones encuentran cada vez menos compradores.
No se trata únicamente de una reducción de la actividad económica o del turismo. Muchas familias han dejado de comprar determinados alimentos frescos o perecederos porque no pueden garantizar su conservación sin refrigeración constante. Esta realidad afecta a toda la cadena, desde quien cultiva hasta quien consume.
Es una situación preocupante porque muchos productores no cuentan con mecanismos para proteger sus cosechas. Después de meses de trabajo e inversión, algunos enfrentan dificultades para vender, procesar o conservar lo que producen. Hemos escuchado a varios agricultores expresar dudas sobre cuánto podrán sembrar en la próxima temporada, algo que podría afectar no solo la producción local de alimentos, sino también la continuidad de variedades y semillas criollas que forman parte de la biodiversidad agrícola y cultural del país.
Compartimos estas preocupaciones no para transmitir pesimismo, sino porque creemos que comprender lo que ocurre en el campo es fundamental para valorar el enorme esfuerzo que realizan hoy tantos agricultores y productores en Cuba. Aun en medio de estas dificultades, seguimos encontrando personas que continúan sembrando, innovando y buscando maneras de sostener sus comunidades, y sin sorprendernos tantas iniciativas locales de sostén.
Seguir sembrando
Frente a este escenario, nuestra prioridad durante este año ha sido avanzar en proyectos que fortalezcan la resiliencia y permanencia de la finca. Estamos trabajando para garantizar condiciones mínimas y dignas para nuestra familia, nuestro equipo y nuestros colaboradores, con especial atención al acceso al agua, el saneamiento y la generación eléctrica mediante energía solar.
Este proceso ha requerido una enorme inversión de tiempo, recursos y planificación, y claro algunos sacrificios, pero creemos firmemente que fortalecer nuestra autonomía es una de las mejores formas de cuidar este proyecto y a las personas que dependen de él.
Nuestras puertas siguen abiertas
Y aunque los desafíos han sido muchos, seguimos encontrando motivos para abrir nuestras puertas y compartir lo que hacemos.
Seguimos recibiendo a quienes logran llegar hasta la finca para disfrutar de un brunch o un almuerzo, caminar entre los cultivos, conocer nuestro trabajo y compartir una visita al meliponario junto con don Evaristo —y a veces también Ceci— para descubrir el fascinante mundo de las abejas meliponas y su importancia para nuestros ecosistemas.
Poder sentarnos alrededor de una mesa, recorrer juntos la finca y conversar sobre agricultura, naturaleza y comunidad sigue siendo una de las mayores alegrías de este proyecto.
Cada aporte, mensaje, visita o gesto de apoyo nos recuerda lo hermoso que ha sido construir este espacio durante estos 12 años y nos anima a seguir adelante.
Pequeños gestos, un gran impacto
Varias personas nos han preguntado recientemente cómo pueden colaborar en este momento. Quienes deseen apoyar los proyectos que estamos desarrollando para fortalecer el acceso al agua, el saneamiento y la energía solar en la finca pueden ponerse en contacto con nosotros para conocer las distintas formas de contribuir.
Correo: tungasuk@gmail.com
Teléfono: +53 5431 1698
Más allá de cualquier apoyo material, agradecemos además cada visita, recomendación, mensaje y muestra de cariño. Todo suma y nos ayuda a seguir construyendo este proyecto.
Confiamos en que nuestra querida Cuba encuentre pronto mejores condiciones para sus familias, agricultores, emprendedores y comunidades. Mientras tanto, aquí seguimos, haciendo lo que mejor sabemos hacer: cultivando, cuidando nuestras arboledas de frutales y, cocinando rico.
Con cariño,
Annabelle, Alfredo, Cecile y el equipo de Tungasuk

02.01.2026

Ceci y Evaristo en el meliponario

De nuestra cocina a su mesa
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